"...a lo largo de las carreteras que
festonean la más abrupta geografía provincial. Por doquier el vítor,
la aclamación, el gesto de saludo.
El pueblo orensano ha confirmado
de una manera que no deja lugar a dudas su fe en el caudillo y su
adhesión en bloque y sin fisuras como lo había hecho veinticinco
años atrás, cuando la provincia vació su juventud en los frentes de
combate y sus provisiones por todos los pueblos recuperados de la
miseria marxista..."