Es un crimen
horroroso
que venganza al
cielo clama
el mirar
Alberguería
y ver cómo están
las casas.
Ni tejado ni
madera
las paredes
derrumbadas
la mayor parte del
pueblo
yo lo cubrieron
las aguas.
La iglesia fue
trasladada
a Vega de
Cascallana
con todo lo que
había dentro
y las piedras
numeradas.
Los restos del
cementerio
al cementerio de
Prada
porque el obispo
de Astorga
así lo
determinara.
Moncabril
tuvo que hacer
lo que el obispo
mandaba
y los hombres se
marcharon
perseguidos por la
Guardia
Las mujeres y los
niños
amargamente
lloraban.
Que casa tenía mi
padre
Y dejarla
abandonada.
Donde iremos a
parar
madre mía
apreciada
Yo no quisiera
salir
de nuestra querida
España
y llorar
amargamente
nuestra grande
DESGRACIA.
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La carta remata con la despedida
"Adios hijos mios, J.P.P. y M.
de los Dolores
Los recuerdos de toda la
familia y el aprecio, el amor y el cariño de vuestro padre J.
Antonio Fernández Carriba."