Con ganas e ilusión comenzamos la bajada a
nuestro querido Mondón.

Las construcciones se resisten a ser absorbidas
por la naturaleza y conservan su blanco caleado, aun vivo,
como señal de identidad.

La visión interior es desoladora, se va
descomponiendo poco a poco mostrando su esqueleto más íntimo a causa
de las filtraciones de lluvia.

La casa de la capilla se confunde con la
naturaleza y se ve cercada por silvas y maleza como un barco en el
temporal.

La galería se resiste a caer luchando contra
los elementos, y sigue siendo en Mondón un elemento singular como lo
eran los cuatro cipreses.

El meandro que hace el río Xares,
embalsado al este de Mondón, desde el merendero, nos regala al
espíritu un remanso de paz.

La visión desde la huerta de abajo es más
amable y nos recuerda a ese pasado de gente paseando por los
frutales en verano y admirando los camelios en invierno.

La maleza en la parte trasera avanza con
fuerza, escalando la edificación.

En el antiguo letrero aun se puede leer MONDON
en la parte inferior.

En la parte superior estaba la Buraca en el
arroyo de Mondón. Era un lugar entre peñas y muy escabroso donde hay
una cascada y un lugar para los juegos de los niños de Mondón,
entre peñas y castillos imaginarios.

Desde la Buraca, a través de canales y
pozas, se abastecían las casas de Mondón de agua cristalina y
se regaban todas las fincas. En la foto Laurentino recuerda con
añoranza sus subidas al trote a abrir y conducir el agua.
Laurentino López - Nieto de Emilio López.

Ramón
Vega - Biznieto de Emilio López.
Bueno, otra vez en nuestro banco
preferido, nos despedimos de nuestra raíces con un ¡¡hasta
pronto!! y con la esperanza de un futuro mejor, a lo que
queda de un pasado que ya tiene 107 años cumplidos y que tuvo
una etapa de esplendor a través de la mano de su artista
fundador D. Emilio López. El destino y la evolución olvidaron y
cercaron este lugar con un pantano que engulló su puente de
acceso, sus orígenes en la Herrería, el canal, los meandros
accidentados del Xares, el ruído del río en sus rápidos y
peñascos, ....pero por lo menos aun podemos pisar sus plazas,
visitar lo que queda y a través de las fotos antiguas no perder
su memoria, los juegos de los niños que cuenta Laurentino, en
tantos rincones de Mondón, la Buraca, las ruinas imponentes de
la Herrería, el puente de San Fiz, la Fuente del Hierro, los
miedos al pasar las escadas, los castaños, los rápidos del
río..., nos llevan a unos tiempos felices en un paisaje
espectacular. Podemos decir que a una escala más pequeña que
Alberguería, Mondón también sufrió, victima del llamado
progreso, con el consuelo de ver que las aguas no lo cubrieron y
como paradoja, no me canso de decir, que tenía más
servicio en 1903 que en 2011.